PARA LOS MÁS ÁCIDOS EN CERVEZA, UNA SOUR ALE!

alvinne phi sour collectionLos tipos que se sientan en las sillones de la A a la Z de la RAE, además de limpiar, fijar y dar esplendor, dicen que el ácido es el experto o el que tiene muchos conocimientos sobre algo. Pues siendo así, y para contribuir a aumentar nuestro nivel de acidez en el asunto cervecero, os traemos como novedad una de las joyas de nuevo cuño en el mundo de las Sour Ales.

Sour significa “ácido”, que no “amargo”. En esta categoría de cervezas están agrupadas aquellas con mayor dificultad para el trago de un paladar inexperto. Son bebidas ácidas, con fuerte aroma y sabor de fermentación y a veces recordando a vinagre. En este estilo podríamos englobar todas las cervezas lámbicas, ya sabéis, las de fermentación espontánea con levaduras salvajes. Pero no sólo éstas. Seguro que caéis en la cuenta de alguna otra que os ha hecho vivir esa experiencia agria y compleja. Los estilos de Flandes, esas míticas rojas vinosas como la Rodenbach Grand Cru (la reina de todas las Borgoñas), esas tostadas y oud bruin de la zona, incluso las Berliner Weisse que sirven incluso acompañadas de algún jarabe… todas ellas caben en este peculiar estilo.

Pues para seguir indagando en este estilo tan clásico, tomamos una senda recién abierta. Bienvenidos al particular mundo de Alvinne!

Como toda micro de nueva creación, el asunto comenzó como un hobby hasta que, en 2004, el asunto tomó forma de fábrica en el oeste de Flandes. En 10 años, una historia de éxito a base de buenos productos, mucha calidad e infinitos reconocimientos. Así, desde su nueva planta en Moen, siguen asombrando al mundo de la cerveza artesana empleando su Morpheus (una levadura propia) y especializándose en las Sour Ales y las cervezas envejecidas en barrica.

Y hasta aquí os vamos a contar. Si queréis saber más de este mundo, toca probar la Alvinne Phi. Como pista, una de las cervezas de su “Alvinne Sour Collection”, una ale rubia elaborada con su levadura Morpheus y madurada en acero inoxidable.

LA NUEVA CARA DE BELZEBUTH: REPOSICIONANDO EL ESTILO DUVEL

nueva belzebuth 2014Seguramente, si este texto lo firmase Paco Marhuenda, hablaríamos de Pablo Iglesias. Pero, siendo –como es- el blog de vivalabirra obviamente hablamos de la renovada satánica receta de Grain d’Orge y el estilo Strong Ale belga en su vertiente más dorada.

Es curioso saber que el origen de este estilo tan belga es escocés, y su primer representante fue la Victory Ale, rebautizada como Duvel años después, por razones obvias. En los años 20 un decreto nacional prohibió la venta de licor en todo el territorio, y los cerveceros iniciaron una carrera por acercar sus brebajes al gusto de los desesperados consumidores de destilados. La cerveza se rediseña a base de maltas más rubias y lúpulos propios de las lager, a la vez que se incrementa el nivel de carbonatación y graduación alcohólica, sin abandonar la fermentación alta y el cultivo de levadura original. Así que la victory ale, tras ser definida por un consumidor habitual como “un auténtico diablo”, cambió su nombre creando un estilo satánico y laico en confrontación con las cervezas de abadía (Duvel significa diablo, y después llegaron Satan, Judas, Belzebuth…). Bienvenidos a las Strong Pale/Gold Ales belgas.

De entre todas, una de ellas, nacida en Francia, destacaba por ser la de mayor graduación alcohólica con 15 grados. De los 15 bajó a 13, pero la Belzebuth ya era un mito. Una cerveza con predominio del alcohol en boca, de dulzor considerable y un color ambarino. Y así ha sido hasta hace unos días, cuando de pronto la cervecera nos sorprendía con un nuevo formato de botella (33 cl), un nuevo etiquetado y una receta de 8,5 grados de alcohol en volumen. La cerveza sigue siendo potente, dulce, con azúcar añadido y toques de sirope y caramelo. El alcohol hace presencia de forma más leve, pero ese toque picante tan característico de la Belzebuth, conseguido por el uso de una variedad propia de levadura y una combinación de maltas de distintos cereales no se pierde, sino que se acentúa. El gran tentador ha adoptado una nueva forma, mucho cuidadito, pecadores…

REVISITANDO LA ABADÍA DE WESTMALLE: REDESCUBRIENDO EL ESTILO DUBBEL

westmalle trappist dubbelVayamos de paseo, bien cogidos de la mano para no perdernos en el zigzagueante camino (más a la vuelta que a la ida), hasta un pequeño pueblo de Amberes donde, hará cosa de 220 años, un grupito de monjes venidos de Francia establecieron una nueva abadía trapense.

Para mis amigos estudiantes, un dato que puntúa extra en la PAU: a la pregunta “consecuencias de la Revolución Francesa”, un dato a añadir a la respuesta, un grupo de monjes del monasterio de La Trappe huyó hacia Canadá vía Ámsterdam, aunque no pasaron de Amberes, donde fundaron un monasterio por encargo del obispo. Y tras alguna que otra desgracia, a principios del S XIX comenzaron a construir su fábrica de cerveza.

Su Tripel ya la conocéis de sobra. Joya trapense, rubia dorada y potente, elaborada con agua sin tratar, malta, lúpulo, levadura propia y azúcar candeal blanca. Una de las más grandes cervezas belgas, de final seco, bien compleja y aromática por su combinación de lúpulos y su peculiar proceso de cocción en tres fases. Pues aquí tenemos ahora su Dubbel, recién llegada y con intención de quedarse. Una receta oscura, elaborada con el mismo mimo que la tripel, con maltas más tostadas y azúcar candeal moreno. Su aroma es afrutado y caramelizado, con sabor pronunciado a malta tostada y un final muy personal que la diferencia del resto, cuando toda la complejidad que le aportan su combinación de lúpulos y segunda fermentación hacen acto de presencia dejando un regusto seco y algo amargo.

YA QUE HABLAMOS DE AMERICAN IPA, DOS PALABRAS: HOP OTTIN’

anderson valley hop ottin ipaQueda claro, ¿no? No os preocupéis, si sois de los que ponemos en el curriculum eso de “inglés nivel medio-alto”, podemos seguir respirando tranquilos y engañándonos a nosotros mismos pese a no entender nada de lo que pone más arriba. Hablamos de montones y montones de lúpulo, de una enorme IPA californiana, pero en Boontling, un fenómeno lingüístico que surgió en los campos de lúpulo del “Anderson Valley”.

Y esos campos de lúpulo son hoy los protagonistas. No sólo porque allí inventaran este lenguaje mujeres y niños mientras trabajaban, para pasar el rato. Sino porque de allí vienen esas montañas de lúpulo que hacen de la Hop Ottin’ de la Anderson Valley Brewing Co. un enorme exponente de lo que debe ser una IPA americana de la costa oeste. En esta receta se cuecen Columbus y Cascade a montones y, por si fuera poco, una dosis de dry-hopping se suma a la propuesta, convirtiendo así esta cerveza en un “muestrario” de todos los aromas cítricos y resinosos posibles: pino, limón, pomelo y naranja y, en segundo plano, miel y malta. Es herbal, refrescante y agradable. En boca se presenta con intensidad, destacando el amargor sosegado del lúpulo, acompañado de los cítricos y las notas afrutadas para continuar con tímidas presencias de malta, miel y nueces. En su final da una última traca de amargor herbal seco, dejando un regusto intenso, con su justa presencia del alcohol.

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