ROCKET BEER-TOUR: viajen con nosotros!

beertour rocketEl próximo martes, 10 de junio, es martes de campo. Festivo en Oviedo. Y previo al martes de campo, lunes de francachela!

A eso de las 21 horas, en el Rocket Rock Club de Oviedo (calle oscura), celebramos el lunes previo al martes previo a pentecostés con un viaje sideral de colores y sabores por el mundo de la cerveza (además de alguna onomástica digna de la mayor pompa y boato). Una degustación de 4 cervezas que representan 4 maneras distintas e igualmente magistrales de interpretar la elaboración de la cerveza. Desde el blanco al negro, surcando naranjas y marrones bien tostados a bordo de la que un inquietante tipo televisivo llamaría «la nave de la jarana». cata sensorial de 4 cervezas por sólo 8 euros. Además, ya sabéis que en el Rocket tienen a bien servir platos de estilo tex-mex a los participantes a precio especial.

Blanca belga de abadía, con su trigo sin maltear y toques a naranja amarga y especias.

Una más anaranjada que pálida Pale Ale americana, con sus maltas ligeramente tostadas y su amargamente afrutada combinación de lúpulos.

Doble Trapense gestada en un monasterio belga, color caoba y espumosa con notas a caramelo, pasas y frutos secos.

Para rematar, una Imperial Stout artesanal sobradísima de maltas torrefactas y lúpulos, oscura, negra, opaca…

FULLER’S: EL SABOR DE LONDRES A ORILLAS DEL TÁMESIS

fullers esb london porterAhora que, quien puede, está empezando a planificar la escapada para este veranito, en vivalabirra os proponemos un viaje. Quizá no físico, tampoco astral, pero, como mínimo, sensorial, a un buen pub de Londres.

Para ello, como guía, contamos estos días con la ayuda de la única cervecera del Reino Unido que todavía pertenece a la familia que la creó, allá por 1845. Aunque es cierto que su historia empieza todavía antes, hace unos 350 años, en Chiswick. No vamos a entrar en cotilleos ni análisis histórico-financieros, sólo constatar que a principios del S XIX está fábrica encontró en John Fuller un nuevo socio. De ahí, hasta el 1845 más avatares del destino hasta que John Fuller hijo toma el mando y se asocia con Henry Smith y el maestro cervecero John Turner (ambos venían de la Romford Brewery). Y ese año, un hito de la fábrica: sus principales recetas se hicieron con las mayores distinciones en el Reino Unido. Desde entonces, siempre hacia arriba, hasta generar una cadena de más de 400 pubs en los que sirven sus deliciosas ales. Las cervezas son elaboradas con los más altos estándares de calidad y han ganado una gran cantidad de premios a nivel mundial. Son cervezas elaboradas de forma artesanal, con orgullo y pasión.

Queremos presentaros esta semana dos de sus cervezas más valoradas, a ver si estamos de acuerdo!

Su ESB (extra special bitter) es una leyenda, considerada desde sus orígenes como una de las mejores Premium Ale por su sabor rico y marcado. Tras su aspecto caoba, esconde aromas a cereza y naranja, equilibrados por malta caramelizada suave y notas a hierba. En boca, su combinación de lúpulos insiste en notas a hierba y pimienta con percepciones cítricas. La mezcla de dos maltas dan notas de levadura, caramelo y galleta.

La LONDON PORTER es una joya moderna, elegida muchas veces como la mejor en su estilo de todo el mundo. Es elaborada con una mezcla de maltas tipo Brown, Crystal y Chocolate para lograr una cerveza equilibrada y estrictamente tradicional. Balanceada con el clásico lúpulo Fuggles, presenta notas de café y chocolate.

UN MONTÓN DE ALEGRES TIGRES

schenkerla rauchweizen augustiner weissbierSi es que no me extraña que anduvieran cabizbajos esos tres grandes felinos que, quizá por convicción o, seguramente, por obligación, tuvieron que sustituir su dieta habitual por la que –básicamente- llamaríamos alpiste.

Y los que algo sabemos de alpiste –no precisamente por pájaros- no vacilamos en asegurar que la mejor manera de engullir trigo es bien malteado, cocido y fermentado. Y a eso vamos, a hablar de dos nuevas cervezas de trigo.

De la más que mítica fábrica de Munich Augustiner –una de las 6 oficiales del oktoberfest- nos llega su weissbier, rubia y sin filtrar. Una cerveza delicada y perfumada, de cuerpo ligero, dorada y bien turbia debido a la cantidad de levadura en suspensión. Afrutada en nariz, algo especiada y más intensa que otras weisse, en la que poco a poco el trigo va ganando presencia. En el sabor pasa tres cuartos de lo mismo: de unos primeros tragos afrutados a una mayor presencia de trigo y sus notas ácidas y refrescantes.

De otra mítica, mitiquísima, recibimos una rareza dentro del trigo. Viniendo de Bamberg ya os haréis alguna idea, y siendo Schlenkerla la fábrica creadora, poco más queda por decir. La Rauchweizen es eso, una cerveza de trigo ahumada. Como todas las bávaras, combina trigo y cebada malteadas, con la particularidad de que la malta de cebada es su mítica malta ahumada. La de trigo no se ahuma, por lo que aroma  y sabor son mucho más sutiles que en su Rauchbier. Una cerveza de trigo con nuevos matices, de un color marrón oscuro y espuma blanca cuyo cuerpo y aroma alcanzan su plenitud gracias a la fermentación en botella.

Aprovechad porque estas joyas de trigo están de paso y, después del éxito que cosecharon en la sesión beermú para miembros de elclub de hace unas semanas, seguro que no llegan a la próxima!

UNAS NOTAS AMARGAS SOBRE LA CERVEZA

lúpulos ibusAprovechemos que llevamos unos días hablando de lúpulos, IBUs y ácidos alfa para dedicar unas líneas al amargor en la cerveza y su principal causante, el lúpulo.

El lúpulo se compone de alfa-ácidos (resinas específicas del lúpulo y responsables de su amargor, cuya potencia se mide por el porcentaje que contiene de esta sustancia), beta-ácidos (resinas similares de escaso amargor), taninos (de gran importancia en la fermentación por sus propiedades clarificantes y bacteriostáticas) y aceites esenciales (sustancia aromáticas muy volátiles). En la elaboración de cerveza, para contrarrestar con amargor el dulzor de las maltas (además de cómo conservante, ya que los alfa-ácidos tienen propiedades antibióticas), se emplea la flor hembra sin fecundar del lúpulo, en cuya base encontramos la lupulina y gracias a la cual damos rienda suelta a esos ácidos alfa y aceites que tan felices nos hacen.

Como ya sabemos, gracias a los químicos cerveceros, el amargor se mide en IBUs (International Bitterness Unit) y lo que determina esta unidad no es la cantidad de lúpulo, sino la concentración de alfa-ácidos en el resultado final. Un IBU equivale a un miligramo de iso-alfa-ácido por litro de cerveza. Medirlo no es fácil, obviamente, y no todo cervecero tiene a mano un químico y/o un espectrofotómetro, así que muchas cervezas sí miden la cantidad de lúpulo añadido en HBUs, lo que no influye tanto como creemos en el amargor final. De hecho el lúpulo aporta amargor si se añade al principio de la cocción y sólo aroma si es al final.

Para terminar y tranquilizar a más de uno, que sepáis que una cerveza de más de 90 ó 100 IBUs no tiene porqué dejarnos la boca seca y la lengua como el esparto. Hay una norma para equilibrar la cervezas, balancearlas que suele decirse, que indica que la cantidad de IBUs ha de dividirse entre la densidad original. De esta forma, dado que el amargor es menos perceptible en cervezas con alta cantidad de malta, se necesita un número de IBUS más alto para balancear el sabor. Esto suele suceder en cervezas con mucho cuerpo y fuertemente malteadas (una stout de 80 IBUs puede resultar menos amarga que una Bitter de 40). Si el resultado del cociente entre los IBUS y la densidad original es cercano a cero, tendremos ante nosotros una cerveza maltosa; si se acerca o incluso llega a ser superior a 1 tendremos una cerveza amarga. En una proporción u otra, qué bonita relación la de la malta y el lúpulo!!

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